22 febrero 2009

Padre pasivo

El viernes fui al IKEA y pude comprobar que sigue vigente la costumbre de dejar pacer a los hijos por las tiendas como si fuesen ovejas en el campo.

No digo que los niños tengan que ir con correa y bozal pero me parece que hay un límite y que ese límite comienza cuando el niño comienza a molestar, a poner en peligro su integridad o la mercancía de la tienda.

Sé que es difícil estar pendiente del niño a todas horas, que cansa, que si lo castigas te castigas a ti mismo, que el día que lo tienes la vida cambia un montón. Pero por todas esas cosas y otras muchas yo no tengo hijos, por eso no me parece bien andar cargando con los hijos de los demás. Al igual que no me gusta andar tragando el humo de los demás. No quiero ser un padre pasivo.

Y por eso entiendo que cada vez haya más restaurantes donde prohíben la entrada a niños. Claro que lo hacen mal, porque prohíben la entrada a niños de cierta edad y no es eso. Se trata de prohibir la entrada de niños "sueltos", es decir, de padres que deciden que quieren comer tranquilos y que si el niño quiere jugar cerca de la exposición de vinos, y de aquella pareja tan simpática, pues que juegue. Es el mismo problema que con el tabaco, el problema no es que la gente fume, es que fuma tanto que no saboreas la comida. Y el problema no es que haya niños, ni que los más pequeños lloren o griten, el problema es que los sueltan a pacer libremente si molestan, mientras molesten a otro, no pasa nada.

Nota: Ya se que con la cantidad de nuevos padres que conozco me voy a quedar sin invitaciones a merendar pero o esta es una de esas cosas que o las dices o te vuelves un asesino en serie.

3 comentarios:

MEG dijo...

Doy fe de que dieron muuuuuuuuuuucho el coñazo a nuestro lado unos niños que no parecían tener padre.

Lo peor es si se hubiesen quedado atrapados entre el cristal y la barra metálica o si se hubiesen caído al suelo al resbalar, etc, etc.

Negro-sinhijo dijo...

Jejeje, tranquilo que Ignacio y yo todavía te podemos invitar un día a merendar.

Saga dijo...

Sabes ferpectamente que soy padre y estoy totalmente contigo. Y eso que tengo un retoño que es un auténtico trasto.
Espero no llegar a ser nunca un padre de esos que tu relatas.