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11 agosto 2008

Mil kilómetros con un depósito

Ya comenté que tenía dos estilos de conducción muy diferenciados: el agresivo y el pasivo. He probado un estilo "extra suave" durante un par de meses y he conseguido lo que reza el título de la entrada. Hacer mil kilómetros con un depósito de diésel. Exactamente he hecho 1073 kilómetros con 48 litros de diésel normal, del Eroski que hay en la Nueva Condomina. Una media de consumo de 4,5 l/100km y una velocidad media en autovía de 100km/h. 52MPG para los que no utilizan el sistema métrico decimal.

Este tipo de conducción es definitivamente más lento que el pasivo normal. Tardo treinta minutos en un trayecto que, respentando escrupulosamente todos los límites de velocidad, antes hacía en veinticinco. Es una conducción que requiere atención al mismo nivel que la agresiva. Es muy posible que tapones una vía de incorporación o que estorbes a algún transporte pesado con prisa. En cualquier caso hay que tener en cuenta que prima la seguridad y conducir sin estorbar sobre el ahorro.

27 mayo 2008

Conducción agresiva

No se si nos pasa a todos o solo a mí pero cuando me pongo al volante del coche tengo dos "yoes": El conductor agresivo que gusta de ir al límite, de conducir por el carril rápido, de convertir cada semáforo en una salida de carrera; el conductor suave, que gusta de llevar el coche entre mil y mil quinientas revoluciones, sin prisa aunque sin estorbar, buscando el mínimo consumo de combustible.

Ahora que estoy trabajando el Alhama de Murcia, a 36 kilómetros de casa, he podido comprobar las diferencias entre dejar suelto a uno o al otro. Curiosamente el agresivo tarda lo mismo en llegar que el suave, pero es más emocionante. El agresivo conduce más atento, pero también corre más riesgos. El agresivo gasta un litro más cada cien kilómetros (lo que vienen a ser unos 250 € al año). El agresivo se va topando con todos los estorbos de la autovía mientras que el pasivo deja pasar al resto de agresivos.

Me quedo con el pasivo, para igual tiempo invertido tengo un menor riesgo y un mayor ahorro.

28 junio 2007

Mi coche (y 2)

Después de dos mil quinientos kilómetros puedo decir algunas cosas sobre coches.

Se beben el sueldo de uno y parte del de al lado. Ciento sesenta euros de combustible, noventa de la plaza de aparcamiento, ciento veinte de seguro. Trescientos setenta euros de gastos fijos, todos los meses. Sin contar las revisiones, reparaciones, impuestos, lavado y otros gastos.

Yo necesité siete oportunidades para sacarme el práctico del coche pero alguno ha debido necesitar siete jamones. Que una cosa es confundir las luces de posición con las de cruce, o no utilizar las luces. Que una cosa es no comprender el complejo proceso cognitivo que requiere tomar una rotonda. Que una cosa es no llevar intermitentes. Pero no entiendo a que viene ponerse detrás de mi coche, a un palmo, cuando circulo por el carril de la derecha en una vía de tres carriles, a la velocidad que marca la vía, y darme destellos con las largas para que corra más. Adelántame, que tienes dos carriles extra, y déjame tranquilo.

Puedo decir que para algunos el reto es bajar el Puerto de la Cadena pisando el acelerador a fondo y clavando el freno al llegar a cada curva (para no estamparse, claro). Para mí lo bonito es bajar el puerto de la cadena sin tocar el freno y sin pasarse de velocidad, simplemente reteniendo el coche. Sin pasar de dos mil quinientas revoluciones, claro. Me gusta saber que si me fallan los frenos en el coche yo me voy a dar cuenta cuando llegue a Murcia y no en una pendiente del 8%.

Se vive mejor sin necesitar un coche.

10 junio 2007

Mi coche (1)

Como he estado extremadamente pasivo con el blog muchos de vosotros no sabréis que desde el día uno de este mes disfruto de un contrato indefinido con mi empresa. Para acceder a este contrato he tenido que escoger un puesto de trabajo a cuarenta y pocos kilómetros de casa y he tenido que comprarme un coche. El coche es para ir a trabajar y también para trabajar.

Cuando vi esta posibilidad lo primero fue realizar una búsqueda de coche. Hacer los números para saber si me interesaba diésel o gasolina y encontrar una marca de confianza que dispusiese de un modelo que me viniese bien. Las cuentas estaban claras, son ciento cincuenta kilómetros diarios, de lunes a sábado y el diésel se amortiza en un plazo razonable, de dos a cuatro años. Elegir el modelo fue otra cosa. Los que sabemos de informática tenemos claro qué recomendar. Nos pregunta la gente lo que quiere y le damos el modelo/marca exacto que necesita. Esto con los coches no funciona así. Si pides opinión para comprar un coche te pueden responder veinte modelos por persona, y rara vez coincidirán. Poco a poco conseguí eliminar opciones a base de aplicar lo que se de informática. Lo primero es saber para qué es el coche, y para quién.

A mí me gustan los coches grandes, los industriales, el Renault Kangoo, Citroën Berlingo, etc ... Sin embargo en el trabajo no tengo que mover cargas ni espero tener que llevar a la familia en el coche. Por mucho que me gusten esos coches, por sus posibilidades, no lo necesito. Necesitaba un coche más pequeño, de bajo consumo y, sobre todo, que me fuese cómodo. Yo soy grande y en muchos coches me cuesta entrar y salir, o conducir. Ésto último solo lo podía verificar en el concesionario, montándome en el coche.

En Murcia hay muchos concesionarios en una misma calle, en la carretera de Alicante, y allí me fui. Probé muchos coches así que quiero destacar tan solo tres cosas. En Citroën no hubo forma de que me atendiesen, interesado como estaba en ver el C4 y, ya que estaba allí, la Berlingo, a los veinte minutos ningún comercial me atendía y me marché. Probé el Ford Focus, pero es uno de esos coches en los que el volante me enreda para entrar y salir del coche. No era buena idea si vas a estar toda la mañana entrando y saliendo. Y en Mitsubishi me trataron de maravilla. Mi padre tiene un Mitsubishi, su modelo no lo fabrican y ahora mismo no hay uno que lo sustituya, pero tenían un modelo que me gustó y un comercial que se ganó la paga.

El Mitsubishi Colt que me enseñó era pequeño, de bajo consumo y muy cómodo. Uno de los pocos coches en los que me puedo sentar delante, ajustarme el asiento, y queda espacio detrás para que otro tipo de mi talla vaya cómodo. Lo probé y me gustó. Siendo pequeño va escaso de maletero. Es un coche donde tienes que decidir, puedes llevar cinco personas cómodamente o puedes plegar los asientos traseros y llevar una buena carga con dos personas. En un coche pequeño todo no se puede tener. Como no se puede tener todo tuve un problema de disponibilidad del coche. Lo quería diésel y en la versión Invite con el pack de seguridad. Anonadado se quedó el comercial cuando le dije que me daba igual el color de la carrocería, la tapicería y los altavoces que tuviese el sistema de sonido. Al parecer a la gente le importa más eso que la seguridad. El coche lo buscaron por toda España, tengo que recordar que me corría prisa, lo necesitaba para el uno de Junio, y lo encontraron en Madrid, negro, tapicería roja, sin el pack de seguridad. Era eso o esperar y me decidí. Espero poder sobrevivir sin el control de estabilidad, el de tracción y los frenos de disco traseros. Sí le he podido poner faros antiniebla delanteros.

Me ha costado unos quince mil euros, más mil cuatrocientos de seguro. Noventa euros todos los meses de alquiler y aproximadamente doscientos euros mensuales de combustible. Y aún pretendían algunos que celebrase un alboroque. Lo que voy a celebrar es una colecta de ajos, tengo la sensación de que me he comprado un vampiro monetario.