- El código Da Vinci (Dan Brown)
- La sombra del viento (Carlos Ruiz-Zafón)
- Ángeles y Demonios (Dan Brown)
- Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes)
- Los pilares de la Tierra (Ken Follet)
- La hermandad de la sábana santa (Julia Navarro)
- El señor de los anillos (J.R.R. Tolkien)
- El ocho (Catherine Neville)
- El último catón (Matilde Asensi)
- La conspiración (Dan Brown)
- Harry Potter y el príncipe mestizo (J.K. Rowling)
- El último merovingio (Jim Hougan)
- La Biblia (varios autores)
- El nombre de la rosa (Umberto Eco)
- El médico (Noah Gordon)
Habrá quien piense que es horrible dar al traste con los sagrados misterios pero a nadie le asusta jugar con Hércules o con Thor. Ni con figuras de otras creencias como los genios (djinn), los elfos, las momias y otros miles. De hecho la cultura cristiana es la que menos ha valorado esta forma de apreciar sus historias y la que ha conseguido ocultarla más años. Y no me apeno, pero las historias mitológicas suelen traer enseñanzas y moralejas que, más allá de lo inmaterial y lo eterno, merecen ser escuchadas.