28 junio 2007

Mi coche (y 2)

Después de dos mil quinientos kilómetros puedo decir algunas cosas sobre coches.

Se beben el sueldo de uno y parte del de al lado. Ciento sesenta euros de combustible, noventa de la plaza de aparcamiento, ciento veinte de seguro. Trescientos setenta euros de gastos fijos, todos los meses. Sin contar las revisiones, reparaciones, impuestos, lavado y otros gastos.

Yo necesité siete oportunidades para sacarme el práctico del coche pero alguno ha debido necesitar siete jamones. Que una cosa es confundir las luces de posición con las de cruce, o no utilizar las luces. Que una cosa es no comprender el complejo proceso cognitivo que requiere tomar una rotonda. Que una cosa es no llevar intermitentes. Pero no entiendo a que viene ponerse detrás de mi coche, a un palmo, cuando circulo por el carril de la derecha en una vía de tres carriles, a la velocidad que marca la vía, y darme destellos con las largas para que corra más. Adelántame, que tienes dos carriles extra, y déjame tranquilo.

Puedo decir que para algunos el reto es bajar el Puerto de la Cadena pisando el acelerador a fondo y clavando el freno al llegar a cada curva (para no estamparse, claro). Para mí lo bonito es bajar el puerto de la cadena sin tocar el freno y sin pasarse de velocidad, simplemente reteniendo el coche. Sin pasar de dos mil quinientas revoluciones, claro. Me gusta saber que si me fallan los frenos en el coche yo me voy a dar cuenta cuando llegue a Murcia y no en una pendiente del 8%.

Se vive mejor sin necesitar un coche.

11 junio 2007

Procesos sodomizantes

En mi nuevo puesto de trabajo he heredado una curiosa costumbre del empleado anterior. El tipo se dejaba sodomizar, metafóricamente, por los más de mil quinientos usuarios que tenía. Ahora esos usuarios esperan que yo, y cualquier otro que tome el puesto, adopte la posición y se deje sodomizar. Este es el menor de mis problemas.

Puedo entender que el anterior tipo se dejase sodomizar. No lo comparto, no lo apruebo, pero lo comprendo.

Puedo entender que los usuarios tras varios lustros de acomodo no quieran perder la oportunidad de sodomizar a alguien todos los días.

Puedo entender, a duras penas, que el jefe considere que debo dejarme sodomizar para evitar las quejas de los usuarios mal acostumbrados.

Pero no puedo entender que las personas a las que llamo amigos - elegidas cuidadosamente por su madurez, su inteligencia y su sentido de la justicia entre otras cosas - me digan que me tengo que dejar sodomizar. Y no consiento que, además, se consideren cualificados para recomendarme la marca de la vaselina.

Y tampoco estoy dispuesto a andar bajándome los pantalones para gusto y disfrute del personal.

10 junio 2007

Mi coche (1)

Como he estado extremadamente pasivo con el blog muchos de vosotros no sabréis que desde el día uno de este mes disfruto de un contrato indefinido con mi empresa. Para acceder a este contrato he tenido que escoger un puesto de trabajo a cuarenta y pocos kilómetros de casa y he tenido que comprarme un coche. El coche es para ir a trabajar y también para trabajar.

Cuando vi esta posibilidad lo primero fue realizar una búsqueda de coche. Hacer los números para saber si me interesaba diésel o gasolina y encontrar una marca de confianza que dispusiese de un modelo que me viniese bien. Las cuentas estaban claras, son ciento cincuenta kilómetros diarios, de lunes a sábado y el diésel se amortiza en un plazo razonable, de dos a cuatro años. Elegir el modelo fue otra cosa. Los que sabemos de informática tenemos claro qué recomendar. Nos pregunta la gente lo que quiere y le damos el modelo/marca exacto que necesita. Esto con los coches no funciona así. Si pides opinión para comprar un coche te pueden responder veinte modelos por persona, y rara vez coincidirán. Poco a poco conseguí eliminar opciones a base de aplicar lo que se de informática. Lo primero es saber para qué es el coche, y para quién.

A mí me gustan los coches grandes, los industriales, el Renault Kangoo, Citroën Berlingo, etc ... Sin embargo en el trabajo no tengo que mover cargas ni espero tener que llevar a la familia en el coche. Por mucho que me gusten esos coches, por sus posibilidades, no lo necesito. Necesitaba un coche más pequeño, de bajo consumo y, sobre todo, que me fuese cómodo. Yo soy grande y en muchos coches me cuesta entrar y salir, o conducir. Ésto último solo lo podía verificar en el concesionario, montándome en el coche.

En Murcia hay muchos concesionarios en una misma calle, en la carretera de Alicante, y allí me fui. Probé muchos coches así que quiero destacar tan solo tres cosas. En Citroën no hubo forma de que me atendiesen, interesado como estaba en ver el C4 y, ya que estaba allí, la Berlingo, a los veinte minutos ningún comercial me atendía y me marché. Probé el Ford Focus, pero es uno de esos coches en los que el volante me enreda para entrar y salir del coche. No era buena idea si vas a estar toda la mañana entrando y saliendo. Y en Mitsubishi me trataron de maravilla. Mi padre tiene un Mitsubishi, su modelo no lo fabrican y ahora mismo no hay uno que lo sustituya, pero tenían un modelo que me gustó y un comercial que se ganó la paga.

El Mitsubishi Colt que me enseñó era pequeño, de bajo consumo y muy cómodo. Uno de los pocos coches en los que me puedo sentar delante, ajustarme el asiento, y queda espacio detrás para que otro tipo de mi talla vaya cómodo. Lo probé y me gustó. Siendo pequeño va escaso de maletero. Es un coche donde tienes que decidir, puedes llevar cinco personas cómodamente o puedes plegar los asientos traseros y llevar una buena carga con dos personas. En un coche pequeño todo no se puede tener. Como no se puede tener todo tuve un problema de disponibilidad del coche. Lo quería diésel y en la versión Invite con el pack de seguridad. Anonadado se quedó el comercial cuando le dije que me daba igual el color de la carrocería, la tapicería y los altavoces que tuviese el sistema de sonido. Al parecer a la gente le importa más eso que la seguridad. El coche lo buscaron por toda España, tengo que recordar que me corría prisa, lo necesitaba para el uno de Junio, y lo encontraron en Madrid, negro, tapicería roja, sin el pack de seguridad. Era eso o esperar y me decidí. Espero poder sobrevivir sin el control de estabilidad, el de tracción y los frenos de disco traseros. Sí le he podido poner faros antiniebla delanteros.

Me ha costado unos quince mil euros, más mil cuatrocientos de seguro. Noventa euros todos los meses de alquiler y aproximadamente doscientos euros mensuales de combustible. Y aún pretendían algunos que celebrase un alboroque. Lo que voy a celebrar es una colecta de ajos, tengo la sensación de que me he comprado un vampiro monetario.

30 mayo 2007

Esta empresa nuestra

A mi me gusta pensar que el país es una empresa con cuarenta millones de accionistas. Tenemos un consejo de administración y una cantidad brutal de trabajadores. Tenemos departamentos independientes, subcontratas y competencia. Y luego intento pensar que haría El Corte Inglés, por ejemplo, si sus empleados trabajasen contra la empresa. No hablo de equivocarse, hablo de sabotear la misma empresa. Hablo de que los directores de los departamentos se lleven el material para los amigos, hablo de que los que dirigen los centros comerciales los saquen de las capitales y los manden al extrarradio para cobrar el pellizco de la recalificación. Hablo de que los miembros del cuerpo de seguridad le den palizas, a veces mortales, a los clientes. Me gusta pensar que El Corte Inglés regaña a los que se equivocan y cesa de manera fulminante, sin indemnización ni posibilidad de vuelta, a aquellos que sabotean a la empresa desde dentro.

Esta empresa a la que yo llamo país no funciona así. Aquí miembros de los diferentes cuerpos de policía pueden dar una paliza, a veces mortal, a un detenido esposado y no solamente no se los cesa de manera fulminante, si no que no se les prohíbe volver a trabajar de manera directa para el país. Y pueden cantar misa, cuando cuatro agentes (u ocho) no son capaces de retener a una persona esposada sin matarla, o sin causarle dos docenas de moratones, es que no están capacitados para ejercer el trabajo. Cuando un político se pasa años recibiendo dinero de las urbanizaciones, o de las contratas, o de lo que sea, no solamente debe restaurar lo que se llevó, debe ser expulsado de la empresa, como trabajador. Inhabilitado para cargo público de por vida.

Pero lo mejor es ver que cada cuatro años puedes cambiar a los miembros del consejo de administración de sus asientos, bajando a votar como accionista que eres, pero no puedes despedirlos. Puedes unos pocos más de estos, o unos pocos más de aquellos, pero hagas lo que hagas siguen siendo los mismos tipos en los mismos sillones. Eso el día que van a trabajar, claro.

20 mayo 2007

El elfo oscuro

Hacía tiempo que no leía una historia tan apasionante. La trilogía de R.A. Salvatore llamada «El elfo oscuro» nos emplaza en un reino subterráneo llamado Menzoberrazan. A través de los ojos de Dritzz Do'Urden aprenderemos las grandes diferencias entre los elfos oscuros, los drows, y sus primos de la superficie.

El día del nacimiento de Dritzz está marcado por dos hechos significativos, la victoria de la casa Do'Urden sobre una casa rival y el asesinato del primer hermano de los Do'Urden a manos del segundo hermano. Éste último hecho es el que hace posible que Dritzz, el tercer hijo varón, siga viviendo en lugar de ser ofrecido como sacrificio a la reina araña que dicta las normas de la sociedad drow. Los elfos oscuros solo tienen una regla: "que no te pillen haciéndolo". El asesinato, la traición, las guerras, están a la orden del día en Menzoberrazan. Es la única manera de ascender en la rígida escala social, eliminando a aquellos por encima. Y nadie hace preguntas, ni cuestiones, tan sólo ser sorprendido en la acción acarrea problemas al elfo oscuro. Así lo exige la reina araña. Sin embargo Dritzz Do'Urden no es un drow típico, tiene una inteligencia superior, un control de las armas supremo y un sentido de la ética que lo llevará a no encajar en la sociedad de Menzoberrazan. Su interacción con los elfos oscuros y con el resto de razas de los Reinos Olvidados en la búsqueda de un lugar al que llamar hogar es la historia que leeremos en esta trilogía.

Como he dicho al principio a mí, personalmente, me ha encantado. La sociedad, los personajes, los escenarios, las aventuras. Todo, el ritmo, la profundidad. Desde mi punto de vista es sobresaliente, y se la recomiendo a todo aquél que disfrute del reino de la fantasía.

Estos libros, para variar, son míos, me costaron 21€ los tres.

13 mayo 2007

Laboral Indefinido

El martes día ocho firmé con mi empresa un contrato para pasar de ser un laboral eventual a ser un laboral indefinido. Lo que en la calle se conoce como "ser fijo". El contrato comienza el día uno de junio y acaba con la jubilación. Actualmente se jubila uno con 65 años pero no me cabe duda cuando opino que esa edad se verá retrasada por los sucesivos gobiernos centrales y normativas europeas hasta los 70 años.

Mi idea de una vida feliz comienza con un trabajo en la capital y un piso cercano para no tener que poseer coche. Por eso el trabajo requiere que aporte un coche y está en un pueblo de Murcia llamado Fuente Álamo. Cosas del karma. La vuelta a Murcia depende de como funcione el concurso de traslados y actualmente hacen falta unos cinco años de exilio para volver a Murcia capital. No es mucho visto con cierta perspectiva, con 35 años y en casa, pero visto desde hoy son cinco años, con dos bisiestos incluidos. A ver como me adapto al puesto, a tener que conducir todos los días, y al pueblo.

09 mayo 2007

Neuromante

Todo el mundo opina que «Neuromante» es el origen del ciberpunk su escritor, William Gibson, el padre del invento.

Case era un experto en asaltar ordenadores, pero un mal trabajo y un patrón rencoroso se unieron para dejarlo imposibilitado. Se empeña en sobrevivir como puede en el peligroso distrito de Chiba hasta que le llega su oportunidad. Un rico personaje quiere contratarlo y repararlo para una misión de intrusión. Durante la misma conocerá aspectos de sus compañeros, de si mismo y de la sociedad en la que vive que desconocía.

«Neuromante» es una novela de aventuras, infiltraciones en sistema, una Internet futura que es realidad virtual y unos personajes cargados de modificaciones viviendo en una sociedad futura extraña y compleja. Drogas, manipulaciones e intrigas políticas aparecen a lo largo del libro. No es nada recomendable para los que no disfruten con este tipo de literatura, para el resto debe de ser poco menos que imprescindible. Quiero hacer notar que a lo largo de la novela se habla mucho de hielo. Es una traducción, mejor o peor, de ICE (Intrusion Countermeasures Electronics), las siglas de las Contramedidas Electrónicas para Intrusos.

Otro libro leído gracias a la Bibloteca Regional de Murcia.

03 mayo 2007

Un puente hacia Terabithia

Yo no conocía «Un puente hacia Terabithia» hasta que vi el trailer de la película. Aquello tenía pinta de Narnia, lugar mágico que da acceso a mundo de fantasía plagado de magia y criaturas. Mundo que será salvado por los niños, claro. Pero no, al menos en el libro, no.

Katherine Paterson nos cuenta la historia de un niño llamado Jesse Aarons cuya mayor aspiración es ser el más rápido de su curso. Vive con su familia en una granja a las afueras del pueblo y un día de verano una familia se muda a la granja de al lado. La hija de los nuevos vecinos, Leslie Burke, pronto entablará amistad con Jesse y juntos idearán un lugar mágico donde jugar, Terabithia.

El libro nos cuenta aproximadamente un año escolar de la pareja, como se hacen amigos, como se relacionan con el resto de compañeros del colegio, como les afectan los cambios de la vida. Y Terabithia es tan solo el nombre del sitio en el bosque al que van a jugar. Si queréis elfos, duendes, ogros y magia, coged otro libro. Este es un poco triste, un poco demasiado real, un poco viejo. No digo que no esté bien, pero no es lo que yo me había imaginado, la verdad.

27 abril 2007

Hablame de coches

Si todo sigue el cauce actual en diez días me harán fijo, laboral indefinido para ser exactos, en la empresa. Y cuando llegue ese momento me tendré que comprar un coche. Será un coche para trabajar y ocasionalmente para uso particular. No me gusta conducir. Y este es el problema que tengo, yo de coches no se nada. Nada de nada. Necesito una charla breve de introducción y un curso de quinientas horas. A ver si alguien se anima.

Necesito saber:
  • Qué son esas siglas tan raras que les ponen. Menos el ABS que ya la se. Y si alguna merece la pena de verdad o son solo adornos para cobrarte dos mil euros más.
  • El par motor, misterios y milagros.
  • Si es cierto que los coches diesel a la larga salen más baratos. Que la diferencia de precio y consumo ya no es tanta.
  • Si hay alguna marca o modelo que tenga mirar con interés. Pago al contado, en efectivo. Todo en blanco y con sus papeles, claro. También un concesionario de referencia.
  • Lo mismo pero al revés, marcas, modelos, concesionarios de los que deba huir.
  • Qué gastos tiene un coche además del sello ese del ayuntamiento y el consumo. No me refiero a las cifras me refiero a si hay más impuestos o cosas así.
  • Cualquier otra cosa que me podáis decir.
El coche es para hacerle entre 50 y 80 kilómetros diarios, de lunes a sábado. Por carreteras secundarias, de la zona de campo / huerta murcianas. No va a correr ni a mover peso, aparte del mío y poco más. Necesito algo robusto y fiable, que tenga un consumo de moderado a regalado, y que sea cómodo. Aire acondicionado imprescindible.

Y seguros, habladme de seguros. Que respondan rápido, a ser posible que tengan coche de sustitución, que hablamos de una herramienta de trabajo. Gracias.

21 abril 2007

Turno doble

El otro día hice un turno doble en la empresa. Entré a las 6:30, parada de una hora para comer a las 15:00 y salida a las 20:00 horas. Unas doce horas de trabajo. Es la primera vez que lo hago en esta empresa y es una excepción pero me sirve de experiencia.

Quizá porque no estoy acostumbrado, quizá porque no es razonable, un turno de doce horas de trabajo, por más que le dejes una pausa de una hora para comer y dos pequeños descansos, me agota físicamente. Como además era un trabajo de estar de pie o andando y terminé con los pies molidos. El día después notaba los efectos del cansancio nada más levantarme y al día siguiente, al final de la jornada, volví a acordarme del turno doble. Me alegro de no tener que hacer esto todos los días.

El problema es que hay mucha gente que sí, que por que tiene un trabajo que requiere echar más horas que un reloj, o porque tiene más de un trabajo y echa más horas que el susodicho reloj, le dedica el día a trabajar. El día e incluso un rato de la noche en invierno. Todos los días de lunes a viernes, o más. Y es terrible. No puedo imaginar el agotamiento crónico, físico y/o mental, la total carencia de tiempo libre y la necesidad que hay detrás de este tipo de vida.

No hay nada como un mal día para acordarse de los que están mal todos los días.

12 abril 2007

¿Pagafantas también? También

Después de ser un ratón de biblioteca, un nerd, un friki, un geek y, según me dicen por qué yo no se eso qué es, un gafapasta, ahora me entero de que entro en otra categoría: pagafantas. Según leo con asombro en 20minutos, se denomina así a quien invita a las chicas a beber pero nunca folla. Todo surge a raíz de una historia grotesca pero llama poderosamente la atención el término y la definición. Si tuviese que acostarme con todo el que me ha invitado a beber, o con todo el que he invitado a beber (ni hablamos de invitaciones dadas o tomadas a comer) no me quedarían noches libres de aquí a Navidad. Otra categoría más a la que pertenecer, menos mal que para estas cosas no se paga cuota.


Nota del Autor: Por derecho de nacimiento podría pertenecer a la «Generación X» pero no me siento nada identificado con ese estereotipo vendido desde la Meca del cine estadounidense.

09 abril 2007

Russell Crowe y mis gafas

El otro día viendo un DVD, no recuerdo cual, vi el trailer de una película llamada «Un buen año». Me llamó la atención aunque sólo con ver el trailer sabes de que va toda la historia y deduces como acaba. Luego más tarde cuando tuve en la mano la caja del DVD me fijé en las gafas del protagonista de la película, Russell Crowe.



Son del mismo molde que llevo yo.


No son iguales, claro, pero son del estilo. A ver si las pone de moda y para el próximo par no tengo que tirar de piezas de museo.

Dedicado con cariño a todos esos que me dicen que el modelo de gafas no se fabrica.

07 abril 2007

Coleccionismo de armas antiguas

Siempre he tenido una cierta curiosidad por saber como han evolucionado las armas a lo largo de la historia. Cuándo comenzó a utilizarse la espada, cuando la cota de malla, cuando las armas de asedio. Y el otro día en la biblioteca me dispuse a satisfacer esa curiosidad, o al menos a intentarlo. Como no sabía por donde comenzar el libro «Coleccionismo de armas antiguas» me pareció una buena elección. El libro de José M. Echeverría esta dirigido al nuevo coleccionista que se inicia, dividido por siglos (desde el siglo XI en adelante) y cubre todos los aspectos que me interesaban: armas blancas, a distancia y armas de fuego. Está acompañado de ilustraciones y fotos.

El libro peca de dos errores, utiliza un vocabulario muy técnico para hablar de las armas sin dar una definición de la misma, lo que nos lleva a tirar de diccionario más de una vez. Y se hace extremadamente corto. Apenas si nos habla de arcos y ballestas, pasa por encima de las espadas y mazas y se centra sobre todo en pistolas y armaduras. No ha estado mal para comenzar pero me he quedado con ganas de más.

Un libro obtenido de la Biblioteca Regional de Murcia

04 abril 2007

El niño malcriado

Ahora estamos viviendo la moda de los niños gordos. Después de arrasar con la anorexia, con el tabaco, con el alcohol, con la violencia y con los ordenadores en general la sociedad ha puesto el punto de mira en los gordos. Primero atacan a las prole, luego exterminan a los adultos.

Un niño de tantos años o meses con tantos quilos. Los padres o tutores a juicio y podrían perder la custodia. Todas las noticias son iguales. Que si el niño no lleva una vida normal, que si tendrá problemas como diabetes, dolor articular, muerte prematura. Y sobre todo, que tiene problemas para adaptarse al grupo porque los otros niños se meten con él. Y esto último es lo que me exaspera.

Si los demás se meten contigo la culpa es tuya. Tan tuya que te cambiaran de colegio, de ciudad. Tanta culpa que tus padres perderán la custodia. Tanta culpa que sin comerlo ni beberlo te verás en manos del gobierno en algún centro de internamiento lejos de todo lo que conocías. Es curioso, le hacen lo mismo a los asesinos. Va siendo hora de que el Ministerio de Educación coja el toro por los cuernos y se atreva a decir, y a legislar, lo que es obvio: El niño que maltrata, agrede, insulta, ofende, etc.., es el niño que está siendo malcriado. Es el niño que debe ser alejado de los demás, alejado de sus sufridos compañeros de colegio. El que debe ir a parar a un centro de internamiento, donde le aplicarán una terapia para que aprenda a vivir en sociedad. Y si los demás no le gustan se aguanta y se comporta.

Porque el niño gordo no causa que se metan con él, cuando no este gordo estará delgado, o llevará el pelo largo, o corto, o llevará gafas, o aparato en los dientes, o no será bueno en algún deporte, o será mal estudiante, o demasiado bueno, o leerá libros, o no irá a los estrenos de cine, o le habrá venido la regla, o no le habrá venido todavía, o tendrá pelo, o seguirá sin tener, o sus padres serán demasiado cariñosos con él, o le faltará alguno, o será del equipo de fútbol equivocado, o será del correcto pero no tendrá derecho, o tendrá un acento de fuera, o demasiado acento de dentro, o sus padres tendrán un trabajo cutre, o demasiado bueno, o será tartamudo, o cantará bien, o ya se buscarán algo los demás para meterse con él.

28 marzo 2007

American Gods

Cuando los seres humanos llegaron a América (entendida como Estados Unidos y Canada) llevaron sus ritos y creencias. Los primeros habitantes que dieron lugar a las tribus originarias llegaron durante la edad de piedra, adoraban a espíritus totémicos, fuerzas de la naturaleza y espíritus mitad humanos mitad bestias. Los primeros vikingos llevaron a Odín, a Thor, y a otros. Los ingleses, holandeses, y otros colonos, llevaron a los Leprechaums, los elfos y otras criaturas. Los esclavos traídos de África y Asia trajeron, asimismo, sus ritos, sus dioses y sus miedos. La América de hoy ya no recuerda a esos dioses, adora la televisión, adora el dinero, adora el poder. Los nuevos dioses americanos se afianzan y los viejos deben preparase para desaparecer.

Sombra es un recluso. Cumple tres años de condena por un atraco a un banco y está a punto de salir de prisión. Allí se reunirá con su mujer, Laura, y su mejor amigo, Roberto. Le espera una vida normal, un matrimonio feliz y un trabajo en el gimnasio de su amigo. Pero uno de los viejos dioses, Wednesday, tiene planes para él. Planes que llevarán a Sombra a lugares comunes habitados por seres extraordinarios. Planes para iniciar una batalla, la última, contra los nuevos dioses.

«American Gods» es un libro sorprendente. No puedo ser imparcial porque me ha gustado mucho. La trama, la ambientación, los personajes, el final, todo. Neil Gaiman hila una historia que te atrae desde el principio, que te anima a seguir en el viaje, a leer otro capitulo para descubrir un poco más de la trama. Si os gusta este tipo de historias hacéis mal en no leerlo.

Otro libro leído gracias a la Biblioteca Regional.

25 marzo 2007

Dias de cine

Ayer tocaba ponerse al día con la cultura que viene en fotogramas.

Primero al cine, al Rex, a ver 300. Menudo timo. Una cosa es que en Hollywood no queden musas para inspirar guiones, otra que se dediquen a convertir todos los libros, cortos y tebeos que pillan, y una tercera que se carguen lo más sencillo y masticado. El tebeo de 300 es directo, es simple, está bien hecho. La película, por algún oscuro motivo, incluye más historia que el tebeo. Una trama política con la reina que aburre y no aporta nada. Un elenco de monstruos sacados de algún videojuego que tampoco aportan nada. Y una historia padre-hijo que tan sólo sirve para quitarle interés a la historia de los guerreros espartanos recios, fuertes e insensibles. Y por debajo de todo esto varios alegatos a la libertad, lo mala que es la esclavitud y la necesidad de oponerse con una guerra a los tiranos. Al final se pierde toda la esencia de la obra original y la película se convierte en una sucesión de momentos aburridos y momentos absurdos.

Luego en casa, gracias a la magia del DVD y de los videoclubs, vi Casino Royale. La última película basada en un libro de James Bond. Esta nueva versión del amigo James nos presenta un agente secreto que acaba de obtener el doble cero y que se diferencia de sus predecesores es más ira que sofisticación. Se pierden los gestos más clásicos: el Aston Martin, el Martini, el Don Perignon del 46, etc. Supongo que la idea es actualizar el personaje a los tiempos modernos pero para mí, que no soy fan de la serie, fracasa. Éste James Bond es un chapucero que se dejar pillar unas seis o siete veces al cometer fallos garrafales. No parece tener el conocimiento ni las habilidades de sus predecesores y está más cerca de un matón que del agente que todo el mundo conoce. La película, además, pierde la esencia de la saga, el único gadget que sale es un teléfono móvil con GPS, no hay persecución motorizada, ni un plan malvado, ni chica Bond, ni siquiera ese humor británico que caracteriza a James. Nada de nada. Por no haber no hay ni mucha acción.

Luego la gente se pregunta por qué prefiero leer libros.

18 marzo 2007

La charla informal

Me he encontrado con un manual, en inglés, para convertirse en un caballero. Está en AskMen.com y cubre todos los tópicos. Desde no escupir hasta ayudar a sentarse a las mujeres. Echándole un ojo he llegado a una parte que me ha parecido interesante, la charla informal (small talk). La charla informal es una de mis graves carencias sociales, me aburre, me molesta y me preocupa. Soy consciente de que es educada, útil y fácil, pero no me sale. No soy capaz de andar preguntando por la familia, por cómo ha ido el día, y todas esas cosas. Me parece que me estoy metiendo donde no debo, en un terreno privado. Si alguien me quiere contar algo me lo contará, pienso. Y me equivoco. Por otra parte se me olvidan los detalles. Si alguien me cuenta un problema se me queda grabado, le doy vueltas intentando dar una solución, un consejo, un punto de vista, durante semanas o meses. Pero si me cuentan un detalle normal, como el número de hermanos o a qué se dedican, se me olvida casi al instante. Y para los nombres soy terrible, sobre todo para los nombres de mujeres.

Sin embargo la conversación más profunda me encanta. Me gusta conocer las ideas de la gente sobre temas más profundos. Incluso las opiniones profundas sobre temas ligeros. Me ayuda a conocer a la gente, a crear una imagen mental que es la que guardo.

Desgraciadamente el artículo solo me dice lo que yo ya sabía. Nada nuevo en el horizonte del varón con problemas para iniciar una conversación con propios y extraños.

16 marzo 2007

En caso de bomba

Situación real:

Llegan unos envíos a la empresa y la persona encargada los va preparando cuando suena lo que identifican rápidamente como un teléfono móvil. Proviene de uno de los envíos y acto seguido saltan todas las alarmas: «¿Será una bomba?», «Que ahora las mandan con un teléfono y las hacen explotar donde y cuando quieren.» Lástima que sean alarmas españolas y del inicial sobresalto por el ruido se pasa a la broma y a la chanza: «Mira a ver si lo manda un tal Iván», «¿Quién va a mandar una bomba aquí?», «Nada, eso no es nada, como si no lo oyeseis (dijo el jefe que tiene el despacho en otra planta del edificio)» Etc... Horas más tarde llego yo, último mono de la monería, y me encuentro el tinglado.

No soy de naturaleza nervioso, no me asomo al balcón cuando suena la alarma de un coche y no he salido corriendo cuando, por accidente, ha sonado la alarma contra incendios de un edificio. Pero es que yo no tengo coche y todos creemos que estamos lo bastante cerca de la puerta como para correr si olemos humo. Pero una bomba es una cosa seria, no hay advertencia y está a la orden del día. Y no digo que llegado el caso haya que movilizar a los TEDAX o llamar a la policía, no se que haría en esa situación. Pero en mi empresa hay unos vigilantes y tenemos una máquina de esas de rayos, como las de los aeropuertos, edificios oficiales, etc... Y no hay que hacer nada más que llamar al señor vigilante y decirle «oye, esto suena (o parece sospechoso, o lo que sea) ¿Podrías escanearlo para que nos quedemos tranquilos?» Y ya está, eso es lo que yo hice, y no era nada y nos quedamos, me quedé, mas tranquilos.

No me extraña que haya tantos muertos por imprudencias. País.

11 marzo 2007

Accediendo a un contrato indefinido

Allá por Julio del año pasado la empresa para la que trabajo decidió realizar una prueba teórica de acceso a un puesto fijo. La puntuación de esta prueba más la que teníamos en ese momento en la bolsa de trabajos configuraría una lista para obtener un contrato indefinido con la empresa. Como las oposiciones pero en una empresa privada, sin ser funcionarios ni nada de eso. Eso fue en Julio, en Noviembre siete personas fueron llamadas para firmar el contrato (en la provincia de Murcia), el resto no sabíamos que nota teníamos. En Diciembre lo hicieron otras tres, si mal no recuerdo, y el resto seguíamos sin saber la puntuación ni el orden que teníamos. Era una situación incómoda porque al no saber la puntuación ni el orden no te puedes hacer una idea de las posibilidades reales que tienes de acceder al puesto de trabajo. La semana pasada, creo recordar que el miércoles por la noche, salieron unas listas, las terceras desde el examen. Son tres listas y yo estoy el número cuatro en unas y el ocho en otras. En las terceras no salgo ya que el máximo eran dos por persona.

Está todo en el aire pero si hacemos caso a lo que se dice y aplicamos la particular lógica de mi empresa puedo deciros que:
  • A poco que haya cuatro plazas vacantes (calculo más de diez) alcanzaré la famosa fijeza -contrato indefinido- en la empresa.
  • Esto puede ocurrir en un par de meses si todo funciona como debiera.
  • El puesto más cercano está a unos cuarenta o cincuenta kilómetros de mi casa, lo más lejos es la provincia, no me puedo salir de la misma. O lo que es lo mismo, me tocaría emanciparme.
  • A bote pronto tengo el mejor examen de la provincia. De los puntuados es el mejor, con 79 aciertos sobre 97. Queda mucha gente que no sabe su nota pero si hubiese alguien con más de 79 tendría que tener muy pocos puntos en la bolsa de trabajo para no haber entrado en la lista. No me sirve de nada pero si no se demuestra lo contrario está será una de esas batallitas que contaré cuando sea viejo.

El diablo viste de prada

Dicen que hace unos años hubo una huelga de guionistas en Hollywood, creo que ahora mismo hay otra. De guionistas o de musas, no lo se, pero faltan ideas. De un tiempo a esta parte el número de películas basadas en libros, tebeos, videojuegos o historias reales es asombrosa. A mí me viene bien porque me descubre cosas que de otra manera a lo mejor no hubiese descubierto. Este es el caso que nos ocupa, «El diablo viste de Prada». Vi el trailer de la película y me pareció interesante, a caballo entre una comedia y una reflexión. Decidí leer el libro porque prefiero ir a la fuente, siempre está uno a tiempo de ver la película. La he visto y es una de esas películas que se parecen vagamente al libro. Casi diría que son dos historias distintas.

En el libro de Lauren Weisberger la protagonista, Andrea Sachs, nos contará en primera persona las peripecias como ayudante de Miranda Priestly, la directora de la revista de moda Runway. Trabajar para Miranda es trabajar contra los elementos, sus peticiones siempre son imposibles, sus caprichos inaccesibles y la misma rutina con ella es desesperante. Quiere el café en su mesa al llegar, pero no tiene hora fija de llegada, por lo que hay que bajar cada quince minutos a por un café nuevo. Te encarga que le busques "Esa cómoda que vi ayer y que me gustó tanto", sin más indicaciones y sin poder preguntar. No es el trabajo ideal y menos si, como a Andrea, no te interesa la moda y estás únicamente aquí para poder seguir tu carrera como periodista. Sobrevivir a un año con Miranda será como estar cinco años en cualquier otra revista, y una recomendación de ella te abrirá todas las puertas. El problema es que Miranda parece no dormir y no le importa llamar a cualquier hora del día, de cualquier día, a su ayudante para encargarle cualquier cosa. Un trabajo tan absorbente acaba por destruir la vida privada de Andrea, la relación con sus padres, con su mejor amiga y con su novio. Sin embargo le da contactos con el mundo editorial y la acerca a su sueño. Solo que su sueño de triunfar como Miranda puede traer aparejado estar sola, como Miranda, y Andrea no sabe cuál es la opción que más le conviene.

La contraportada del libro dice que es hilarante, y la crítica dice que es una comedia. Quizá sea una crítica irónica al mundo de la moda o de las revistas pero yo no me he reído. Tiene quizá un poco más de drama, dado que ves como la vida de Andrea se desmorona pero no sabes qué debe hacer. Si aguantar un poco más o mandarlo todo a tomar viento. También es que yo esperaba una jefa más como el diablo, en lugar de una simple maniática. Como la novela está tratada desde la perspectiva única de Andrea no podemos conocer los pensamientos y personalidad del resto de personajes y eso no siempre es bueno. Lo califico de regular, no aburre pero tampoco engancha, al menos a mí.

Otro libro leído gracias a la Biblioteca Regional de Murcia.