01 marzo 2006

Anécdotas pesonales. Derecho a vivir.

Me han dicho que este blog no es lo que se dice personal. Para mí es un blog personal porque relata las cosas desde mi punto de vista. Otros blogs, como Xataka, ya no entran en esa categoría.

Es cierto, sin embargo, que en este blog no cuento intimidades y lo hago por un motivo fundamental, porque soy muy tímido. También está el dilema ético de que las anécdotas personales suelen llevar aparejadas la aparición de terceros, terceros que quisiera proteger sobre todo porque este es un blog muy recogido y cualquier insinuación daría lugar al público reconocimiento de los implicados. Pero voy a probar con una breve historia de mis días de colegio.

Era el verano de 1991, septiembre para ser más exactos, y yo me examinaba de las cuatro asignaturas que me quedaban para sacarme la ahora extinta E.G.B., tenía casi catorce años y ni la más remota idea de como sería mi vida después de ese cumpleaños. Si hubiera un punto de mi vida al que volver, sabiendo todo lo que se, sería mi catorce cumpleaños, más exactamente el día antes. Recuerdo que era un día soleado, recuerdo que salí de un examen y que, como de costumbre, fui de los más rápidos. Al salir de clase en el pasillo, junto a la puerta, estaba un profesor que incluso hoy me cae bien, de los pocos que intenta tratar como adultos a los preadolescentes, su especialidad eran las Matemáticas pero también enseñaba Ciencias Naturales.

Recuerdo que no nos llegamos a saludar siquiera y que no nos despedimos, la única frase pronunciada fue la suya y decía, textualmente: "Tú, no tienes derecho a vivir".

En aquel momento el chico que yo era podría haber tomado una decisión emocional de entre un amplio abanico de posibilidades, echarme a llorar, enfadarme, hacer una burla. Pero no dije nada y me marché a casa, la frase y la escena íntegra aún persisten en mi cabeza y mentiré si digo que le encontrado sentido o que he dedicado mucho tiempo a buscárselo. El derecho a la vida me parece en sí una fuente de largo filosofar suficiente como para dedicar tiempo a pensar si lo tengo o no.

Tengo una vida de tiempo finito, medios escasos y posibilidades asombrosas. Y es todo lo que necesito saber por el momento.

3 comentarios:

Mr.Celofan dijo...

Es de suponer que el si tenía derecho a vivir y a decirte a ti que no lo tenías.

Ignacio dijo...

Que se estaba fumando?

Negro-rememorando dijo...

La verdad es que es una frase preciosa de despedida, todavía echo de menos cuando el Quiñonero nos llamaba cenutrios...