18 marzo 2006

Mucho ruido y

y que falta de palos tienes, Shakespeare.

Creo que uno de los mayores escollos en las relaciones sociales es que tendemos a hacerle demasiado caso a las obras de ficción. Lo que un señor escribió en forma de comedia nosotros lo cogemos como si fuera un conjunto de manuales sobre el amor y la vida de palacio. Así nos va.

Hoy he visto la película a la que hace referencia el título del post y aunque no se que fidelidad tendrá con el texto escrito hace siglos me atrevo a decir que es una de esas películas que hace que la gente crea cosas raras. Para empezar los protagonistas se enamoran de manera loca y perdida con solo ponerse los ojos encima. Por supuesto, tras admitir que el amor a primera vista existe, la relación va cada vez mejor cuanto más se conocen. Tampoco es que tengan mucho tiempo, la boda es cuestión de días por no decir horas.

Luego los alivios cómicos resultan estar enamorados de hace tiempo, pero su repulsa a las relaciones matrimoniales les llevan a negarse estos sentimientos. Una negación que se viene al traste cuando los amigos ejecutan un inteligente, elegante y sencillo plan: Decir a cada uno que el otro lo ama con locura. Creo que Coca-Cola tiene un anuncio igual aunque el anuncio no hay quien se lo crea. Tras decirle a uno que el otro le ama ese muro forjado con el solido hormigón de los principios se viene abajo como un castillo de naipes. Como he dicho antes, en el anuncio de Coca-Cola aquello no era creíble.

Aunque no todo esta perdido, sería peor si hubiésemos copiado el comportamiento de películas del lejano oeste o de la época de los duelos. Imaginad que cada vez que un par de españoles discute de fútbol o política tuviera que salir a la calle a resolver sus diferencias, bien con pistola, bien con florete.

1 comentario:

Negro-Benedicto dijo...

Hombre Hero y Claudio no es la primera vez que se ven él dice que la ha visto antes, que ya ha estado en casa de Leonato.
Además no es tan raro que cuando a uno le dicen que le gusta a una chica instintivamente te fijas más en ella y la miras de otra forma, aunque de ahí a enamorarse hay un paso. Pero tienes razón en el fondo, es una comedia y hay que tratarla como tal.